Folclóricas leyendas cortas El carruaje del gobernador

Folclóricas leyendas cortas El carruaje del gobernador

Los mitos al igual que las folclóricas leyendas cortas tienen en común que en muchas de estas historias los protagonistas son personas pertenecientes a la clase aristocrática.

El gobernador del pueblo de Santa Catarina ostentaba una inmensa riqueza producto por un lado de su herencia y por otro, de las tropelías que perpetraba con sus ciudadanos.

Este hombre además de robarle el dinero a sus gobernados, tenía un gravísimo defecto. Era la persona más avara que hubiese pisado la faz de la tierra. Tanta era su tacañería que en una ocasión engañó al párroco del pueblo, diciéndole que si no pagaba la cuota correspondiente el mismo se encargaría de cerrar las puertas de la parroquia para siempre.

Como el cura no tenía forma de liquidar su deuda, le ofreció unos tablones nuevos de madera fina, los cuales iban a ser utilizados para revestir ciertas partes del atrio del templo.

Lo que el párroco ignoraba es que eso era parte del plan del gobernador, ya que planeaba construirse un carruaje sin gastar una sola moneda de oro. En poco tiempo el coche estaba listo y el dirigente comenzó a utilizarlo con toda tranquilidad.

No obstante, como la carroza había sido elaborada con madera sacra, experimentó lo que los ancianos llaman “El castigo de Dios”.

Una tarde subió al carruaje con dirección a su casa. Ya casi al llegar, los caballos se desembocaron causando la muerte tanto de este como del cochero.

Al día siguiente, el coche de madera había desaparecido. Según lo que he podido averiguar sobre este asunto, se dice que a las personas que son muy ricas y que no les gusta compartir su dinero con los demás realizando obras de caridad, escucharán la llegada de esta carroza a las puertas de su hogar.

Después de eso, únicamente pasarán 10 días para que el sujeto fallezca de una manera horripilante.

Cuento corto El robot neutrón

Ciro poseía una mente prodigiosa, era capaz de aprenderse párrafos enteros extraídos de libros con tan sólo verlos por unos cuantos segundos. Esto hizo que se interesara sobre todo en la robótica.

Cuento corto El robot neutrón

Juntando algunas cosas viejas que tenía en su cochera y comprando otras tantas se dispuso a armar un robot que fuera capaz de mantener una conversación coherente con un humano, pues le era muy difícil relacionarse con otras personas y necesitaba con quien charlar de vez en vez.

Al primer prototipo lo llamó “Átomo”, pero este solamente estuvo activo un par de días, pues los chips que le permitían articular las palabras fallaron.

Fabricó durante varios meses muchos modelos pero ninguno le convencía. Un pariente le comentó que tal vez el error más grande que estaba cometiendo era tratar de igualar la mente humana con un cacharro.

Por ese motivo, le sugirió que antes que nada inventara un robot que fuera capaz de realizar una tarea en concreto y luego irlo mejorando hasta que el autómata consiguiera hacer lo que su creador anhelaba.

Desechó todos sus bocetos y solamente se quedó con los planos que servían para construir el esqueleto. En lugar de hacerlo de cuerpo completo, nada más se dedicó a construirlo desde la parte del torso hacia arriba.

Cuando lo tuvo listo, se detuvo a pensar cuál sería la tarea primaria que el androide debería llevar a cabo. No tardó mucho en saber que lo que verdaderamente quería era que el robot de nombre neutrón por cierto, fuera un especialista en relatar historias fantásticas pero de una manera en la que nadie lo hubiera hecho antes.

En lugar de una memoria digital, le puso una vieja grabadora de cintas magnéticas en donde cargó varios cassettes, mismos que contenían muchos cuentos cortos. Lo que llamaba la atención del autómata es que él era quien decidía qué cuento le apetecía narrar, gracias a una combinación de materiales informáticos que combinaban lo nuevo de la tecnología con un aspecto retro entrañable.

Mitos sobre mascotas

Mitos sobre mascotas

Los psicólogos afirman que el tener una mascota ayuda a las personas a dejar fluir sus emociones. Es decir, sobre todo los individuos solitarios al estar en contacto con un animal, son capaces de expresar sentimientos que de otra manera serían incapaces de exteriorizar.

Sin embargo, hoy no vamos a discutir sobre ese tema, sino que examinaremos uno de los mitos más escalofriantes que he escuchado acerca de un minino.

Se dice que una pareja joven holandesa que vivía en los suburbios, arribó a su casa una noche después de una fiesta. Aunque la puerta principal estaba bien cerrada, algo andaba mal, pues la pequeña gata no salió a saludarlos.

– Katy ¿dónde estás pequeña? Gritó la mujer.

La mujer la buscó por todas partes sin hallarla, hasta que se dirigió al patio trasero y fue ahí donde la encontró inerte tirada en el piso.

– Johan llama ahora mismo al veterinario y dile que venga.

– ¿Pero si es la 1:00 de la mañana? Además parece que “Katy” ya pasó a mejor vida.

– Aún respira. Si no hacemos algo pronto fallecerá y la culpa será tuya.

Para no hacer esta historia demasiado larga, solamente les diré que el veterinario llegó media hora después, revisó al animal y notó que tenía algo atorado en la garganta. Haciendo un examen más minucioso, se dio cuenta de que aquello era un pequeño ratón que Katy tenía atorado en la tráquea.

En cuanto el médico le retiró el ratón de su interior, la gata brincó de la mesa hacia donde éste se encontraba y con una de sus garras la arrancó el ojo izquierdo de un zarpazo.

El veterinario entró en shock, al igual que la joven pareja, quienes vieron alarmados la reacción de su “dulce gatita”. Después de los hechos, el animal fue sacrificado y ellos jamás volvieron a tener una mascota.

Lindas leyendas cortas El buen pirata

Los piratas indudablemente son retratados en los libros de historia como pillos que se dedicaban a saquear las embarcaciones mercantes con el objetivo primordial de obtener un botín.

A pesar de ello, hoy día quiero compartir contigo una de las más lindas leyendas cortas que se refiere a un encuentro que tuvo un joven marino con un bucanero de altamar.

Lindas leyendas cortas El buen pirata

La embarcación que era tripulada por ese estudiante naval, sufrió un accidente. Los demás marinos lograron subir a los botes salvavidas. Sin embargo, el muchacho tuvo que aferrarse a una cámara de hule para salvar su vida.

Así estuvo flotando durante varias horas hasta que alcanzó a ver que un barco de tamaño mediano se acercaba a su ubicación. En un primer momento, no se dio cuenta de que aquella nave tenía en el mástil principal la bandera negra con la calavera blanca.

Es más, cuando pudo distinguir ese símbolo ya era demasiado tarde, pues el barco prácticamente estaba a un lado de él.

El marino escuchó una voz aguarden tosa que le dijo:

– Sujétate a la soga hijo, nosotros te subiremos lo más rápido que podamos.

Cuando por fin estuvo encubierta, el marinero observó que en aquella nave sólo había un pirata y un loro de color verde.

– No me mate capitán. Por favor, no tengo nada de valor que pueda servirle.

– ¿Pero quién te ha dicho que yo quiero asesinarte? Me acerqué a ti porque estabas en una situación de peligro y no había nadie más que pudiera socorrerte.

– Espere un momento. ¿Qué es lo que desea? Este comportamiento no es el que tendría un contrabandista de los mares.

– Tienes razón hijo. Lo que ocurre es que yo no soy un pirata cualquiera. Antaño robé muchas naves y conseguí monedas de oro, joyas y muchos objetos hermosos. Sin embargo, fui traicionado por mis colegas quienes me arrojaron por la borda. Por eso ahora, me dedico solamente a hacer el bien.

Apenas el hombre terminó de pronunciar esas palabras, el barco chocó con la orilla de la playa y el marino cayó sobre la arena. Cuando este abrió de nuevo sus ojos, la embarcación había desaparecido .

Cuento de terror Las desventuras de Silvana

Cuento de terror Las desventuras de Silvana

Era la primera vez que Silvana salía de excursión junto con sus compañeros de colegio. Ellos la consideraban una chica muy callada e introvertida cuestión que le había hecho ganar la categoría de “impopular”.

Esa clase de cosas eran las que la llevaron a asistir con un psiquiatra, el cual le recomendó que para acercarse más a la gente debía realizar actividades en las que participaran varios miembros de su círculo de conocidos al mismo tiempo.

Fue por este motivo que ahora que iban al zoológico, sus padres la enviaron de paseo sin pedirle su opinión.

Durante el trayecto de ida no cruzó palabra con nadie. En cambio, sacó su tableta y se puso a ver una película de miedo. A ella lo que le gustaba de este tipo de género es que a veces los actores repetían diálogos de cuentos de terror, como un guiño a los lectores de estas obras.

De pronto se escuchó la voz de la directora del plantel quien informó que antes de llegar al zoológico, harían una parada en el área comercial del pueblo para desayunar.

Esa zona estaba llena de pequeños locales en los que se ofrecía a los turistas desde comida local hasta opciones vegetarianas.

Silvana como no tenía ninguna amiga, le informó a su maestra que iría a comprar una ensalada y que luego de comer la volvería al autobús. La profesora le mencionó que no había ningún problema en eso, sólo le pidió que regresara a tiempo.

La joven entró al sitio de ensaladas y le pidió a uno de los encargados que le diera una mediana con pollo.

– Tendrás que esperar un poco, el pollo se nos terminó. Le dijo el vendedor.

– Aquí espero. No hay prisa.

Pronto escuchó unos alaridos que provenían de la cocina de aquel recinto. La chica se levantó de su asiento y miró de reojo aquel cuarto. Ahí observó como uno de los cocineros estaba apuñalando a un muchacho con un cuchillo.

Inmediatamente después de eso Silvana salió lo más tranquila posible que pudo del local, para que no la mataran a ella también.